viernes, 19 de agosto de 2016

Crónicas por Alfredo Zitarrosa


Don Atahualpa del libro Crónicas
Entrevistas de Alfredo Zitarrosa para "Marcha



Hubo que verlo subir al escenario, sentarse allí, delante de una concurrencia monstruo, atravesar la guitarra zurda y acomodar en ella sus dos manos cuarteadas,torcidas como las manos de un reumático, para preludiar una milonga en re menor. La noche del debut, el domingo, cantó las "coplas del payador perseguido"; una versión nueva, de duración reducida, con algunas coplas recién hechas. Sobre la plaza bajó un silencio hondo, que solo se rompió con el aplauso estruendoso del final.
El Festival de Cosquín es una competencia gigante con valores consagrados que intervienen previo contrato, pero que se adorna con otros innumerables intérpretes, que cantan o bailan por la camiseta, se pagan los gastos o no, según su suerte. Dura ocho días y el espectáculo de cada jornada, más de seis horas. Precisamente a causa de esa enorme cantidad de intérpretes, nadie tendrá ocasión de cantar más de dos o tres temas.

Exceptuando a los "grandes" (Yupanqui, Los Fronterizos, Guaraní, los Ábalos), más o menos auténticos o populares, el resto del programa se cumple bajo control estricto, en el escenario, y se prolonga más allá, en peñas y fogones por todo el pueblo, durante el día y durante la noche. Docenas de delegaciones, intérpretes, autores, representantes, "espías"de los sellos grabadores, se mezclan en los hoteles y pensiones, a orillas del río Cosquín,en carpas, en carros o camiones acondicionados para servir de alojamiento provisorio,convirtiendo aquello en un atolladero de seres y cosas, de máquinas y animales. En medio de ese caos, que se organiza y pasa por las máquinas recaudadoras de la Plaza Próspero Molina, don Atahualpa Yupanqui, hombre de silencios y melancolías, ducho en buscarse la soledad, come y duerme como cualquier turista, lejos del ruido, en el hotel más distante.Si aparece el cronista de Radio El Mundo, grabador en mano, don Atahualpa se levanta y se manda mudar aunque tenga que abandonar a sus amigos. El hombre queda pagando y se dirige a cualquier otro cantor.Pero después de la siesta, tal vez se pueda hablar con él a la orilla del río.

Sí, la entrevista no va a ser fácil, han de caerle bien una mirada y un apretón de manos sin aspavientos. Puede ocurrírsele entonces ir en busca de su alforja de lana, donde carga calentador, mate y bombilla, para matear un rato. Las preguntas políticas tendrán una respuesta clara y sencilla, aunque después diga que "está cansado de que venga cualquiera y se aproveche de su franqueza". Generalmente lo han olvidado al caer preso,o no han sabido ir detrás suyo con lápiz y papel, cuando tuvo que exiliarse.Habla y escribe el francés, es periodista, ha sido boxeador en su juventud y en su casa del Cerro Colorado tiene todo lo que le hace falta: "piano, libros, caballo, paisaje y silencio". Así dice. La casa se llama "Agua escondida", el mismo nombre de una de sus zambas más hondas.

—¿Qué cosa es el folklore, Don Atahualpa?—Cantar folklore consiste en ahondar el paisaje. Hacer folklore. Hay un aire; un aire de Italia, un aire ruso, un aire argentino, venezolano, yanqui. Algunos dicen oui, otros da, otros ya: nosotros decimos "Aja"... Hay que profundizar nuestro "Aja".

—¿Cuál fue su primera guitarra?—
Una guitarra española, blanca.—¿Cuál fue la que perdió en Buenos Aires, según esas coplas del Payador?
—Una Santos Hernández. Tuve que empeñarla.

—¿Cuántas guitarras tiene ahora?
—Seis. Cuatro argentinas, Núñez todas. Dos españolas: una González, que la compré en Madrid, en la calle Carretas, y otra granadina, hecha por un estupendo luthier,Manuel de la Chica.


—¿Cuántas canciones compuso; cuál fue la primera y cuál la última?
—Más de quinientas; doscientas y pico están grabadas. La primera que cobró carácter público fue "Camino del Indio" y la última la acabo de entregar a la EditorialLagos; se llama "Vidala del Cañaveral".
—Usted es periodista, Don Atahualpa. ¿Para qué diarios escribe y sobre qué?
—Escribo para un diario de Calí y para un diario francés. Temas de sociología.

—¿Ha leído a Kafka?—Sí. Es interesante, agudo, insolente con el medio, profundo. Pero parte del existencialismo y me hace pensar en esos filósofos modernos que buscan desorientarse en patota.—

¿Qué poeta de habla española prefiere?
—Antonio Machado en primer lugar. Góngora y Lorca.—¿Sobre Vallejo y sobre Rilke...?
—Ni hablar, ni hablar de Vallejo. Es una cosa aparte. Sobre Rilke tengo hecho un estudio que se publicó en Buenos Aires en 1956. He leído toda su obra y recuerdo en particular la "Balada del portaestandarte Cristóbal Rilke", "Los Cuadernos de Malte" y "Las manos del buen Dios".

—¿Por qué no ha vuelto a Montevideo en los últimos años?—Porque allá hay demasiados argentinos y me ha dado vergüenza. Han ido porque aquí les pagaban mal, para copar las fuentes de trabajo, la radio y la televisión.Parece que lo han logrado. Francamente, me daría calor aparecerme yo también-
.—¿Cuáles eran sus aficiones de muchacho?
—Me gustaban los deportes, la filosofía y la música. Hace 35 años yo era un joven. Se me hablaba con veneración de Bach y de Beethoven. Me gustaba la medicina.Al final me recibí de doctor en zambas.

—¿En qué país le gustaría vivir, fuera de la Argentina?
—En Hungría. Es una bella tierra. En el año 55 no tenían tornillos ni vidrios. Allí estuve viviendo con los gitanos, con la tribu de Aladar Racs. He visto velar al violín.Conservan instrumentos de gran firma. Los grandes gitanos pueden llevar uno, cuando están preparados para recorrer el mundo. Allí va, lo pide y prueba todos los que quiera.Después lo lleva. Rubén Barga, José Czigeri, llevaron violines deTissa-Videck. El violín siempre vuelve, aunque el artista se envilezca, aunque lo venda. Se dice que cada 30 años habrá un gran gitano que se lleve un violín.

—¿Qué opina del festival de Cosquín?
—Es una muestra interesante, pero no la noto elevadamente artística. El pueblo no tiene por qué escuchar a cualquier mediocre, porque así les convenga a los hoteleros.El pueblo tiene derecho a lo mejor, al producto de una verdadera decantación artística.

—¿Qué opina del Jazz?
—El jazz me interesa, pero no lo quiero en mi guitarra.—¿Cree que los indios peruanos tienen conciencia revolucionaria?—Donde el pueblo sufre hay un fermento revolucionario. Ni usted ni yo sabemos lo que pasa en el Perú. Es posible que no todos tengan esa conciencia, pero también hay que pensar en quiénes son los que capitalizan la que pueda haber.

—¿Cree que una revolución socialista, en el futuro, puede ser encabezada por un líder de extracción burguesa, como Fidel?
—Debía estar muy corrompida la dictadura de Batista, cuando un muchacho como Fidel pudo hacer la revolución con un puñado de compañeros.

—¿Tiene que ser marxista un líder revolucionario?
—Hay que pensar como seres humanos. Yo he conocido infinidad de jóvenes a lo largo de mi vida y creo fundamentalmente en la juventud. En cambio no he encontrado gente más ignorante del folklore que los marxistas. Lo escuchan a uno como haciéndole una concesión; falta toda la pulpa, en la mayoría de los casos.

—¿Conoce usted la situación política de nuestro país?
—Sí. Aunque le diré que no creo en los políticos. La política es para aquellos que saben aprovecharse de ella. En su país, por ejemplo, en esa tierra tan pequeñita, ¿por qué no se juntan todos para hacer una Patria Grande? Si sería tan sencillo.


Don Atahualpa del libro Crónicas
Entrevistas de Alfredo Zitarrosa para "Marcha

Fuente: texto extraído de: 







miércoles, 27 de julio de 2016

Cómo se fabrica un lápiz


Hoy he encontrado un video maravilloso que muestra el proceso de la fabricación de los lápices .
Quedé impactada al ver todos los pasos desde el inicio hasta  el final en la la producción de este tan noble instrumento que usamos docentes, alumnos, dibujantes, y múltiples oficios y profesiones.

El enlace al vídeo es este: 



Como siempre busqué en internet una poesía, una pieza literaria que se refiriera a este sublime útil y que enmarcara el mencionado video.
Así fue que llegué hasta el sitio del Sistema de Bibliotecas de la Universidad de Antioquía en el cual a modo de homenaje al lápiz organizaron una exposición colectiva de dibujantes .Asimismo para acompañar el catálogo eligieron  un texto relativamente amplio del escritor mexicano Vicente Quirarte sobre el lápiz: "Esquema para una oda al lápiz"

Va copia textual del mismo con cita al final de la fuente del sitio.

"Esquema para una oda al lápiz"

Por Vicente Quirarte (México)

Nunca agradeceremos suficientemente el genio de Nicolas-Jacques Conté (1755-1805). Además de ser comandante de un batallón de globos de Napoleón Bonaparte, se daba tiempo para inventar instrumentos de precisión y escribir eruditas monografías sobre Egipto. El lápiz es hijo directo de la Revolución francesa. Un año después de la toma de La Bastilla, Conté descubrió que mezclando el grafito con cierta clase de arcilla, y sometiendo ambos elementos al fuego, se obtenía un instrumento de escritura cuya consistencia dependía de la cantidad de mineral que se le pusiera. Conté no vivió para ver la gran industria del lápiz, pero los lápices que aún llevan su nombre sirvieron a Edgar Degas para situar a sus bailarinas en medio de la atmósfera de bruma que las vuelve tan próximas y lejanas.
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Pocos instrumentos como el lápiz nos acompañan durante tantos años de nuestra vida. Su presencia está vinculada a nuestras primeras y más profundas sensaciones: el lápiz recién afilado, su madera limpia y generosa en el salón de clases era bálsamo salvador para los lunes. El sonido de los lápices: su música al chocar unos con otros sus maderas en el interior de la mochila. Los tres sabores del lápiz: amargo el de la goma que mordisqueamos durante los primeros minutos del examen; frío y ácido el del metal conque continuamos; cálido y más próximo el del lápiz propiamente dicho. Para los psicólogos infantiles, el del lápiz es termómetro de fobias y autocontroles. Habrá que desconfiar del niño que conserve su lápiz sin mordeduras, con la goma a salvo del sacrificio. Será sin duda muy ordenado, escribirá con la mejor caligrafía, preferirá a Descartes sobre Pascal y será sujeto susceptible de ser engañado por su futura esposa.
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Una poética del lápiz debe tomar en cuenta los sonidos peculiares de cada uno: diferente es el sonido del lápiz HB sobre papel con fibra de algodón, que el de una puntilla 3H sobre papel Albanene. De igual modo, se haría necesario un Manual de gradaciones, que recomiende el tipo de lápiz que debe utilizarse para determinada intención. Martín Luis Guzmán escribía a lápiz porque sentía que ese sonido íntimo del grafito contra el papel no turbaba por completo el silencio de la noche. Quizá por eso su prosa corre con una fluidez dancística que no hubiera dado la marcha (Paul Valéry) dictada por la máquina de escribir. Juan Ramón Jiménez distribuía estratégicamente por toda su casa lápices recién afilados, para atrapar en el aire a la belleza en cuanto esta se dignara a aparecer.

Se recomienda un lápiz HB para los primeros esbozos del poema: todo en el lápiz suave es dócil, como niña que sale a patinar tras la primera helada; es un placer tachar con él la palabra que no encaja, el adjetivo traidor. Se sugiere un lápiz duro para la carta en que demos el amor por terminado: el sonido breve y cortante de cada letra nos dará la sensación de que en verdad creemos en nuestra firmeza, y nos dará el valor suficiente para no borrar las palabras ofensivas, consuelo ilusorio del herido.
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Los alemanes perfeccionaron la técnica de fabricación del lápiz, y los artistas franceses de mitad del siglo XIX se apresuraron a hacer con ellos sus respectivos manifiestos: Jean-August Dominique Ingres logra, mediante el lápiz duro, dibujos impecables, en la línea del mejor Holbein. En contraste, Eugene Delacroix se vale del lápiz suave para su trazo libre y nervioso, presagio de la inevitable revolución impresionista. Rector lo mismo del orden riguroso que de la pasión desbordada, el lápiz es “esbelto albañil” del dibujo, como dijo Rafael Alberti del pincel respecto a la pintura.
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“Dejar quisiera / mi verso, como deja el capitán la espada: / famosa por la mano viril que la blandiera, no por el docto oficio del forjador preciada”, escribe Antonio Machado en su poema autobiográfico. 

Al igual que la espada o la lengua, es posible heredar una pluma, conservarla a lo largo de los años. Se dice la lengua de Cervantes como se cita la buena pluma de Garcilaso. Difícilmente recibimos un lápiz por herencia. Si así ocurre, antes que despreciar su vida efímera, repacemos su historia: pensemos en que su grafito ha tenido que mezclarse con arcilla y agua, y ha sido necesario elevar los ingredientes a temperaturas superiores a los mil grados centígrados; que se han elegido maderas resistentes y al mismo tiempo dúctiles para alojar la puntilla debidamente lubricada; que el gigantesco paso de colocarle una goma en el extremo lo dio en el año 1857 Hyman L. Lipman en la ciudad de Filadelfia. Por todo eso, goza su simetría y su peso, huele a su madera y antes de sacarle punta recuerda que un lápiz nuevo es una forma de dicha.

(Vicente Quirarte en Enseres para sobrevivir en la ciudad, Editorial Norma, Bogotá, 1994, pp. 13-17).

Dibujar es como hacer un gesto expresivo con la ventaja de la permanencia.
Henri Matisse
Un dibujante es una persona que tiene que dibujar lo mismo día tras día sin repetirse.
Charles M. Schulz





lunes, 11 de julio de 2016

El cine en la educación,



Enlace a excelente sitio sobre recursos de cine  para la educación 

Se copia textual un extracto de la página:

"Estás en una página Web que une innumerables elementos, qué se puede hacer con el cine en la educación, aprender de cine, educomunicación, educación popular y comunicación, alfabetización mediática... Destinada a quienes deseen aprender de cine, de tecnología de la educación, de didáctica del cine, de la enseñanza del cine y del cine en la enseñanza."


Se divide en cinco grandes apartados:
1. Aprender de cine
Desde la historia, el lenguaje cinematográfico y las tendencias del cine hasta personajes importantes del cine y otros temas de interés. Se puede entrar en el mundo del cine durante horas.

2. La educación en el cine
Los grandes temas de la educación llevados  a la pantalla. Estudios, datos y sugerencias didácticas sobre las películas más importantes en ese tema.

3. Grandes temas en el cine.
 En este apartado se incluyen algunos temas importantes que el cine ha tratado. Con sugerencias didácticas, listas de películas, reseñas...

4. Cosas de cine
Personajes importantes del cine, lecturas de cine, iniciación para hacer cine en vídeo en las aulas...
5. Unidades didácticas


Los  datos, referencias y sugerencias para utilizar en las aulas que se aportan en este sitio, están destinados tanto a colegios como universidad, centros educativos de adultos y tercera edad, centros culturales, organizaciones juveniles, cine club o cualquier otra entidad en la que se forme a personas. Es una página que estará permanentemente en avance. Si quieres dar sugerencias y opiniones, dirígete al autor.
Está pensada para uso de educadores, de gestores culturales, de interesados en el cine, de tecnólogos de la educación y de quienes desean investigar en el mundo del séptimo arte. Es un espacio en constante evolución en el que se amplían informaciones y se añaden temas y contenidos de todo tipo ligados al mundo del cine y a su relación con la educación.
Los textos y los dibujos están a tu disposición, pero si vas a publicarlos o utilizarlos debes solicitar autorización al autor y citar la fuente.

Página, texto y mantenimiento realizados por
© Enrique Martínez-Salanova Sánchez











domingo, 3 de julio de 2016

Jura popular de la Independencia Crónica del oficial sueco Jean Adam Graaner.

Jura popular de la Independencia
Entusiasta crónica del oficial sueco Jean Adam Graaner.


Hemos recordado otras veces que un capitán del Estado Mayor de Suecia, Jean Adam Graaner (1782-1819), enviado del príncipe Bernadotte, estuvo en Tucumán en julio de 1816, es decir durante los días en que se juró la Independencia. El voluminoso informe del viaje, elevado posteriormente a Bernadotte, abarcaba todo el territorio de las Provincias Unidas. Su texto fue traducido y publicado por José Luis Busaniche en 1949. 



En una de las varias páginas que dedica a Tucumán, Graaner describe la ceremonia del juramento popular de la Independencia. Este se realizó dos semanas después de la declaración de los congresales, el 25 de julio de 1816, en la zona de la ciudad donde había ocurrido la famosa batalla de 1812. Concurrió al acto "un pueblo innumerable", narra. "Más de cinco mil milicianos de la provincia se presentaron a caballo, armados de lanza, sable y algunos con fusiles; todos, con las armas originarias del país, lazos y boleadoras". Comentaba que la descripción de las boleadoras "me obligaría a ser demasiado minucioso, pero tengo ejemplares en mi poder".
Su vivaz crónica seguía. "Las lágrimas de alegría, los transportes de entusiasmo que se advertían por todas partes, dieron a esta ceremonia un carácter de solemnidad que se intensificó por la idea feliz que tuvieron de reunir al pueblo sobre el mismo campo de batalla donde cuatro años antes las tropas del general español Tristán fueron derrotadas por los patriotas". En ese lugar "juraron ahora, sobre la tumba misma de sus compañeros de armas, defender con su sangre, con su fortuna y con todo lo que fuera para ellos más precioso, la independencia de la patria".



Aseguraba Graaner que "todo se desarrolló con un orden y una disciplina que no me esperaba. Después de que el gobernador de la Provincia (se refiere al coronel Bernabé Aráoz) dio por terminada la ceremonia, el general Belgrano tomó la palabra con mucha vehemencia, prometiendo el establecimiento de un gran imperio en la América meridional, gobernado por los descendientes -que aún existen en el Cuzco- de la familia imperial de los Incas".


Fuente: reproducción textual del Blog la Gaceta 
Texto redactado  Por Carlos Páez de la Torre (h) - Redacción 

http://www.lagaceta.com.ar/nota/290788/informacion-general/jura-popular-independencia.html

En otro Blog se reproduce la biografía y algunos capítulos del libro:


Ir a estos enlaces: 
Biografía:
www.argentinahistorica.com.ar/autores

Capítulos:
http://www.argentinahistorica.com.ar/



Declaración de Independencia de la Argentina


Se reproduce citando la fuente una reseña de los acontecimientos que culminaron con la Declaración de la Independencia el 9 de julio de 1916.

"La Declaración de Independencia de la Argentina



Congreso de Tucumán, por Francisco Fortuny.


La Declaración de Independencia de la Argentina fue una decisión tomada por el Congreso de Tucumán que sesionó en la ciudad de San Miguel de Tucumán de las entonces Provincias Unidas del Río de la Plata.

Con dicha declaración se hizo una formal ruptura de los vínculos de dependencia política con la monarquía española y se renunció a toda otra dominación extranjera. Fue proclamada el martes 9 de julio de 1816 en la casa propiedad de Francisca Bazán de Laguna, declarada Monumento Histórico Nacional en 1941.

En 1814, el rey Fernando VII regresaba al trono de España. Esta situación les quitó argumentos de acción a los hombres que habían iniciado la Revolución de Mayo e instaurado la Primera Junta bajo la premisa de la Máscara de Fernando VII. Ya no podían actuar en nombre del rey de España porque éste volvía a estar en el poder efectivo. España quería reconquistar sus colonias. Los realistas (los partidarios del colonialismo) habían triunfado en Sipe-Sipe, Huaqui, Vilcapugio y Ayohuma y eran fuertes en el Alto Perú actual Bolivia. Desde allí pensaban atacar las bases de los independentistas, ya entonces al mando de José de San Martín, e invadir todo el territorio de Argentina teniendo como objetivo la ciudad de Buenos Aires.

El 15 de abril de 1815, una revolución terminó con el gobierno unitario de Carlos María de Alvear. Los revolucionarios exigieron la convocatoria de un Congreso General Constituyente. Inicialmente se enviaron diputados de todas las provincias iniciando las sesiones el 24 de marzo de 1816. Cada delegado representaba 15.000 habitantes.

El Congreso se inició el 24 de marzo con la presencia de 33 diputados. Según la decisión de los propios delegados, la presidencia del Congreso era rotativa y cambiaba cada mes.

Varios territorios que habían pertenecido al Virreinato del Río de la Plata no pudieron hacer llegar sus representantes, incluyendo las provincias del Alto Perú que habían recaído ante los realistas. Salvo Córdoba, las provincias de la Liga Federal (Banda Oriental, Corrientes, Entre Ríos, Misiones y Santa Fe) resolvieron no concurrir al Congreso de Tucumán como señal de protesta hacia el Directorio (unitario y pro monárquico) por la no ratificación del Pacto de Santo Tomé, firmado el 9 de abril, por el que éste había reconocido la autonomía de Santa Fe.2

En cuanto al Paraguay, tal territorio actuaba como un estado independiente desde el año 1811, en que se había independizado de España, ante las actitudes hipercentralistas de los sucesivos gobiernos establecidos en Buenos Aires. Los territorios de la Patagonia, Comahue y el Gran Chaco se encontraban bajo el dominio indígena o deshabitados.

En una de sus primeras decisiones, el Congreso nombró Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata a uno de sus diputados, el general Juan Martín de Pueyrredón.

Durante varias semanas se discutieron los alcances de sus atribuciones y su funcionamiento interno, además de tomar decisiones de política nacional e internacional. El cuerpo tenía la facultad de intervenir en casi todos los asuntos que se presentaban a su consideración, lo que provocó interminables debates.

La presión de algunos de sus miembros, y de influyentes dirigentes nacionales —entre ellos el general José de San Martín, gobernador de la Intendencia de Cuyo— hizo que se iniciara la discusión sobre la Declaración de Independencia.

La votación finalmente se concretó el 9 de julio. En ese momento presidía el cuerpo uno de los representante de San Juan, Francisco Narciso de Laprida. Ningún país reconoció en ese momento la independencia nacional.

Las discusiones posteriores giraron en torno de la forma de gobierno que debía adoptarse para el nuevo Estado. La situación de guerra abierta con la monarquía española y la creciente injerencia del Reino Unido de Portugal, Brasil y Algarve hizo que, tácticamente, muchos de los que podían tener simpatías por el federalismo, decidieran abroquelarse monolíticamente en una especie de "unitarismo" coyuntural ante los ataques externos.

Las labores del Congreso continuaron en Buenos Aires, donde comenzó a deliberar a principios de 1817, y donde sancionó la Constitución Argentina de 1819. El Congreso fue disuelto en 1820, tras la derrota del Directorio en la batalla de Cepeda, que marcó el inicio de la Anarquía del Año XX.

Declarada por el Congreso de las Provincias Unidas en Sudamérica.

En la benemérita y muy digna ciudad de San Miguel de Tucumán a nueve días del mes de julio de 1816: terminada la sesión ordinaria, el Congreso de las Provincias Unidas continuó sus anteriores discusiones sobre el grande, augusto y sagrado objeto de la independencia de los pueblos que lo forman. Era universal, constante y decidido el clamor del territorio por su emancipación solemne del poder despótico de los reyes de España, los representantes sin embargo consagraron a tan arduo asunto toda la profundidad de sus talentos, la rectitud de sus intenciones e interés que demanda la sanción de la suerte suya, pueblos representados y posteridad. A su término fueron preguntados ¿Si quieren que las provincias de la Unión fuese una nación libre e independiente de los reyes de España y su metrópoli? Aclamaron primeramente llenos de santo ardor de la justicia, y uno a uno reiteraron sucesivamente su unánime y espontáneo decidido voto por la independencia del país, fixando en su virtud la declaración siguiente:





"Nos los representantes de las Provincias Unidas en Sud América, reunidos en congreso general, invocando al Eterno que preside el universo, en nombre y por la autoridad de los pueblos que representamos, protestando al Cielo, a las naciones y hombres todos del globo la justicia que regla nuestros votos: declaramos solemnemente a la faz de la tierra, que es voluntad unánime e indubitable de estas Provincias romper los violentos vínculos que los ligaban a los reyes de España, recuperar los derechos de que fueron despojados, e investirse del alto carácter de una nación libre e independiente del rey Fernando séptimo, sus sucesores y metrópoli. Quedan en consecuencia de hecho y de derecho con amplio y pleno poder para darse las formas que exija la justicia, e impere el cúmulo de sus actuales circunstancias. Todas, y cada una de ellas, así lo publican, declaran y ratifican comprometiéndose por nuestro medio al cumplimiento y sostén de esta su voluntad, baxo el seguro y garantía de sus vidas haberes y fama. Comuníquese a quienes corresponda para su publicación. Y en obsequio del respeto que se debe a las naciones, detállense en un manifiesto los gravísimos fundamentos impulsivos de esta solemne declaración." Dada en la sala de sesiones, firmada de nuestra mano, sellada con el sello del Congreso y refrendada por nuestros diputados secretarios.

El 19 de julio, en sesión secreta, el diputado Medrano hizo aprobar una modificación a la fórmula del juramento, con la intención de bloquear algunas opciones que se contemplaban en aquel momento por las que se pasaría a depender de alguna otra potencia distinta a la Española. Donde decía «independiente del rey Fernando VII, sus sucesores y metrópoli», se añadió:

"...y toda otra dominación extranjera"

Firmantes de la Declaración de la Independencia

Presidente

Francisco Narciso de Laprida, representante por San Juan

Vicepresidente

Mariano Boedo, representante por Salta

Secretarios

José Mariano Serrano, representante por Charcas

Juan José Paso, representante por Buenos Aires

Diputados

Por Buenos Aires

Dr. Antonio Sáenz

Dr. José Darragueira

Fray Cayetano José Rodríguez

Dr. Pedro Medrano

Dr. Esteban Agustín Gascón

Dr. Tomás Manuel de Anchorena

Por Catamarca

Dr. Manuel Antonio Acevedo

Dr. José Eusebio Colombres

Por Córdoba

Eduardo Pérez Bulnes

José Antonio Cabrera

Lic. Jerónimo Salguero de Cabrera y Cabrera

Por Jujuy

Dr. Teodoro Sánchez de Bustamante

Por La Rioja

Dr. Pedro Ignacio de Castro Barros

Por Mendoza

Tomás Godoy Cruz

Dr. Juan Agustín Maza

Por Salta

Dr. José Ignacio de Gorriti

Por San Juan

Fray Justo Santa María de Oro

Por Santiago del Estero

Pedro Francisco de Uriarte

Pedro León Gallo

Por Tucumán

Dr. Pedro Miguel Aráoz

Dr. José Ignacio Thames

Por Mizque

Pedro Ignacio Rivera

Por Charcas

Dr. Mariano Sánchez de Loria

Dr. José Severo Malabia

Por Chichas (incluyendo a Tarija)

Dr. José Andrés Pacheco de Melo

En esa sesión no estuvieron presentes cuatro diputados:

el coronel José Moldes (Salta), que se encontraba detenido en Salta;

el coronel Juan José Feliciano Fernández Campero (Chichas), que estaba al mando de tropas en el frente de combate;

el presbítero Miguel Calixto del Corro (Córdoba), que estaba realizando una misión diplomática ante José Artigas.

el diputado Juan Martín de Pueyrredón (San Luis), que había viajado a Buenos Aires para asumir el cargo de Director Supremo."



Fuente:Blog CEDICUPO

viernes, 10 de junio de 2016

NAZION - (2011) - Film completo



NAZION - (2011) - Film completo - 110’.
de Ernesto Ardito y Virna Molina



NAZION - (2011) - Film completo - 110'. from Ernesto Ardito y Virna Molina on Vimeo.


"La ideología del nacionalismo católico inspiró y justificó el terrorismo de Estado en Argentina a través de la asociación entre la Iglesia católica y los militares. Leopoldo Nacht, un hombre de 84 años que vivió la persecución y la desaparición de sus amigos en la Dictadura, investiga en archivos inéditos para impedir que fragmentos de esta ideología se reinstalen en las nuevas generaciones.
Es su legado. Así redescubre a lo largo de la historia del siglo XX en Argentina, los principales crímenes y conceptos de la ultra derecha nacionalista, principalmente anticomunista, antidemocrática y xenofóbica.
La doble cara de nuestros próceres de la educación, las acciones de la oligarquía terrateniente, los periódicos nazis argentinos, el arte de los más destacados intelectuales conservadores y la homilías de sacerdotes nacionalistas; son los documentos que dialogan con sus consecuencias materiales: golpes de estado, persecución, tortura, exilios, desapariciones, masacres.

FICHA TECNICA

Título: NAZION / Género: Documental / País de producción: Argentina /Fecha de terminación: Enero2011 / Duración: 110 minutos / Idioma original: Español/ Subtítulos: Inglés / Formato de Filmación: DV progresivo Aspecto: 16:9 / Formato de exhibición: Betacam digital, DV Cam, Blu Ray, DVD/ Finalizado con el apoyo de: INCAA (Instituto Nacional de cine y Artes Audiovisuales).

CREDITOS:
Dirigido y Escrito por: Ernesto Ardito
Productor Ejecutivo: Ernesto Ardito
Producción: Ernesto Ardito y Leopoldo Nacht
Gráfica y Animación: Virna Molina
Idea Original: Leopoldo Nacht
Cámara y fotografía: Ernesto Ardito
Montaje: Ernesto Ardito
Guión y textos: Ernesto Ardito
Sonido: Ariel Direse y Ernesto Ardito
Post de sonido: Ernesto Ardito
Interpretes:
Leopoldo Nacht, Cristina Banegas, Tony Vilas.

COMO SE HIZO EL FILM
En el año 2007, Leopoldo Nacht, ex miembro del grupo de cine político de los 70’, Cine de la Base, propone a Ernesto Ardito realizar un film sobre el primer Golpe de Estado militar en Argentina, el de 1930. Pero en el marco de la investigación Ernesto encuentra otra historia de fondo: la ideología del nacionalismo católico, la cual inspiró y justificó el terrorismo de Estado a través de la asociación entre la Iglesia católica y los militares. Por lo que el proyecto cambia radicalmente y nace NAZION. Ardito coloca a Nacht delante de las cámaras como alter ego suyo en el proceso de investigación y descubrimiento de archivos ocultos. Se encierra un año entero para montar los materiales encontrados y como resultado surge un ensayo documental sobre la historia de la ideología fascista o de ultra derecha en Argentina. Pero la coyuntura histórica es trascendida por la indagación en conceptos políticos del fascismo que aún persisten y quedaron a fuego marcados en el imaginario colectivo del pueblo argentino. 
El film fue autofinanciado por el propio realizador, junto a un subsidio de 7 mil dolares del INCAA para la masterización final. 

En conjunto con la interpretación de Nacht, cuenta con la participación solidaria de Cristina Banegas y Tony Vilas. 
Obtuvo el Premio Malvinas en el Festival de Trieste, Italia. Pero lamentablemente no encontró un espacio de estreno en el circuito comercial en Argentina."

Ernesto Ardito y Virna Molina son cineastas argentinos y sus films obtuvieron 40 premios internacionales. 

Web Oficial: virnayernesto.com.ar
FB:facebook.com/VirnayErnesto

Email: eardito@gmail.com

Ernesto estudió Comunicación Social en la Universidad de Buenos Aires y ambos Realización Cinematográfica en la Escuela de Cine de Avellaneda (IDAC), donde se conocieron.
En 2003 estrenaron su opera prima, el largometraje documental Raymundo, sobre Raymundo Gleyzer, cineasta desaparecido por la dictadura militar. El film obtuvo 18 premios internacionales y es considerado el documental argentino mas premiado.
En 2008 estrenaron Corazón de Fábrica, sobre la fábrica Zanón de Neuquén, autogestionada por sus trabajadores. Virna y Ernesto vivieron durante un año dentro de la fábrica registrando íntimamente el conflicto humano y político. El film obtuvo 9 premios internacionales. Ambos proyectos fueron financiados por la fundación Jan Vrijman, del festival de documentales de Amsterdam (IDFA) y la Fundación Altercinè, de Canadá.
Ernesto dictó seminarios sobre cine documental en diferentes universidades del mundo, principalmente en Estados Unidos, México y Alemania. A su vez, ambos trabajaron como jurados en festivales de cine y en los fondos de financiamiento para documentales en el INCAA de Argentina y CNTV/Fondart, en Chile.
Fundaron y dirigieron dos asociaciones argentinas de documentalistas: DOCA y RDI para fomentar las políticas públicas de apoyo y difusión del cine documental en Argentina. Impulsaron y diseñaron el financiamiento para documentales en digital, a través del INCAA y por esta vía hoy se producen 60 documentales argentinos al año. Actualmente trabajan en RDI, (Asociación de Realizadores Integrales de Cine Documental). El realizador integral, es el documentalista que no sólo piensa y dirige su película, sino que diseña su producción en función de las necesidades estéticas y narrativas y también realiza técnicamente la película. Virna y Ernesto desarrollan la totalidad de los roles técnicos y artísticos en cada una de sus películas. Esta decisión es producto de la experiencia misma y de la búsqueda intensiva de un método de realización/producción que fortalezca la experimentación cinematográfica.
En 2010, Ernesto realizó en solitario el film llamado Nazión, ensayo documental sobre la historia del fascismo en Argentina, premiado doblemente en Italia.
A partir de 2011 ambos escriben, dirigen y producen para Canal Encuentro, la serie Memoria Iluminada, abordando las vidas de Julio Cortázar, Jorge Luis Borges, Alejandra Pizarnik, Raymundo Gleyzer; Maria Elena Walsh y Paco Urondo. Esta serie logró una interesante popularidad en Argentina, a pesar de no adoptar la formas televisivas convencionales y apostar a la estética cinematográfica.
El año 2013 coincidió con la terminación de dos largometrajes a la vez. "Moreno", sobre el crimen político y el pensamiento del revolucionario Mariano Moreno. Y "Alejandra" sobre la poeta Alejandra Pizarnik. En 2014 estrenaron el documental "El futuro es nuestro", sobre los alumnos desaparecidos del Colegio Nacional de Buenos Aires y trabajan en la preproducción de "Sinfonía para Ana", su primer ficción.

virnayernesto.com.ar
Enlaces externos
Web Virna y Ernesto - Web Ernesto Ardito and Virna Molina

Fuente de esta información : 

Lila Downs - Dignificada

Lila Downs - Dignificada

Soy una mujer que llora 
Soy una mujer que habla 
Soy una mujer que da la vida 
Soy una mujer que golpea 
Soy una mujer espiritu 
Soy una mujer que grita 

Hay en la noche un grito y se escucha lejano 
Cuentan al sur, es la voz del silencio 
En este armario hay un gato encerrado 
Porque una mujer, defendió su derecho 

De la montaña se escucha la voz de un rayo 
Es el relámpago claro de la verdad 
En esta vida santa que nadie perdona nada 
Pero si una mujer, pero si una mujer 
Pelea por su dignidad 

Te seguí los pasos niña 
Hasta llegar a la montaña 
Y seguí la ruta de Dios 
Que las ánimas acompañan 

Ay morena, morenita mía, 
No te olvidaré 

Virgen Hermosa, ruega por ella 
Virgen cariñosa, ruega por ella 
Virgen misericordiosa, ruega por ella

viernes, 13 de mayo de 2016

Michael Moore - Capitalismo: Una historia de amor (2009)




En mis años de ejercicio docente tenía la cátedra Lengua y Cultura Global en una Escuela Secundaria de Comercio con Orientación en Economía
De aquellos tiempos recuerdo haber compartido con alumnos documentales como este: Capitalismo :una historia de amor del cineasta Michael Moore.
Espero haber contribuido en algo en la formación de aquellos jóvenes.La recomiendo para ver en escuelas, colegios, centros ,  universidades.





En los siguientes enlaces hay interesantes y valiosas reseñas e interpretaciones de diversos puntos de vista: 

www.blogdecine.com/criticas/capitalismo-una-historia-de-amor-michael-moore-y-ee-uu-una-historia-de-amor

hsociologiaconsumo.wikispaces.com/Capitalismo,+una+historia+de+amor








sábado, 29 de agosto de 2015

El diario a diario


La red Facebook ha decidido recordar a sus usuarios lo que han publicado en otras fechas...
Me gustó la idea de trasladar aquí en el blog algunas de mis publicaciones.

29 de agosto de 2013


Hoy leí y releí a Cortázar y me sumergí en todas esas colecciones insólitas, fetichistas, de coleccionismo de fotos e imágenes a la que soy adicta también.
Y de pronto se me antoja que dos de las fotos que me topé en esos circuitos y tablones me hizo rememorar "El diario a diario", supongo que para eso servirán los diarios y algunas revistas.
Se acuerdan: 

Un señor toma el tranvía después de comprar el diario y ponérselo bajo el brazo. Media hora más tarde desciende con el mismo diario bajo el mismo brazo. Pero ya no es el mismo diario, ahora es un montón de hojas impresas que el señor abandona en un banco de plaza.
Apenas queda solo en el banco, el montón de hojas impresas se convierte otra vez en un diario, hasta que un muchacho lo ve, lo lee y lo deja convertido en un montón de hojas impresas. Apenas queda solo en el banco, el montón de hojas impresas se convierte otra vez en un diario, hasta que una anciana lo encuentra, lo lee y lo deja convertido en un montón de hojas impresas.
Luego se lo lleva a su casa y en el camino lo usa para empaquetar medio kilo de acelgas, que es para lo que sirven los diarios después de estas excitantes metamorfosis.

El diario a diario
Por Julio Cortázar

(acá el diario se transformó en algo más elegante que un paquete de acelgas...)











sábado, 2 de mayo de 2015

Lucrecia - Violación y muerte

(...) Los príncipes reales a veces pasaban sus horas de ocio en fiestas y diversiones, y en una fiesta dada por Sexto Tarquinio Colatino en la que el hijo de Egerius estuvo presente, la conversación pasó a girar sobre sus esposas, y cada uno comenzó a hablar de la suya propia con extraordinarias palabras de alabanza. Encendidos con la discusión, Colatino dijo que no había necesidad de palabras, en pocas horas se podría comprobar hasta qué punto su Lucrecia era superior a las demás. "¿Por qué no", exclamó, "si tenemos algún vigor juvenil, montamos a caballo y hacemos a nuestras esposas una visita y veremos su condición según lo que estén haciendo? Como sea su comportamiento ante la llegada inesperada de su marido, así será la prueba más segura".

Ellos se habían calentado con el vino, y todos gritaron: "¡Bien! ¡Vamos!" Espoleando a los caballos galoparon a Roma, a donde llegaron cuando la oscuridad comenzaba a cerrar. Desde allí fueron a Colacia, donde encontraron a Lucrecia empleada de manera muy diferente a como estaban las nueras del rey, a quienes habían visto pasar el tiempo entre fiestas y lujo, con sus conocidos.

 Ella estaba sentada hilando la lana y rodeada de sus en medio de sus criadas. La palma en este concurso sobre la virtud de las esposas se otorgó a Lucrecia. 
Sexto Tarquino y Lucrecia de Tiziano 
(Museo Fitzwilliam de Cambridge).

Acogió con satisfacción la llegada de su marido y los Tarquinios, mientras que su esposo victorioso cortésmente invitaba a los príncipes a permanecer en calidad de huéspedes.

Sexto Tarquinio, inflamado por la belleza y la pureza ejemplar de Lucrecia, tuvo la vil intención de deshonrarla. Y con el pensamiento de esta travesura juvenil regresó al campamento.
Pocos días después Sexto Tarquinio fue, sin saberlo Colatino, con un compañero a Colacia. Fue recibido amablemente en el hogar, sin ninguna sospecha, y después de la cena fue conducido a un dormitorio separado para huéspedes.

Cuando todo le pareció seguro y todo el mundo dormía, fue con la agitación de su pasión armado con una espada donde dormía Lucrecia, y poniendo la mano izquierda sobre su pecho, le dijo: "¡Silencio, Lucrecia! Soy Sexto Tarquinio y tengo una espada en mi mano, si dices una palabra, morirás". La mujer, despertada con miedo, vio que no había ayuda cercana y que la muerte instantánea la amenazaba; Tarquino comenzó a confesar su pasión, rogó, amenazó y empleó todos los argumentos que pueden influir en un corazón femenino.

Cuando vio que ella era inflexible y no cedía ni siquiera por miedo a morir, la amenazó con su desgracia, declarando que pondría el cuerpo muerto de un esclavo junto a su cadáver y diría que la había hallado en sórdido adulterio. Con esta terrible amenaza, su lujuria triunfó sobre la castidad inflexible de Lucrecia y Tarquino salió exultante tras haber atacado con éxito su honor. Lucrecia, abrumada por la pena y el espantoso ultraje, envió un mensajero a su padre en Roma y a su marido en Ardea, pidiéndoles que acudieran a ella, cada uno acompañado por un amigo fiel; era necesario actuar, y actuar con prontitud , pues algo horrible había sucedido. Espurio Lucrecio llegó con Publio Valerio, el hijo de Voleso; Colatino, con Lucio Junio Bruto, a quien encontró regresando a Roma cuando estaba con el mensajero de su esposa. Encontraron a Lucrecia, sentada en su habitación y postrada por el dolor.

La muerte de Lucrecia de Eduardo Rosales, Museo del Prado.


Al entrar ellos, estalló en lágrimas, y al preguntarle su marido si todo estaba bien, respondió:-"¡No! ¿Qué puede estar bien para una mujer cuando se ha perdido su honor? Las huellas de un extraño, Colatino, están en tu cama.

Pero es sólo el cuerpo lo que ha sido violado, el alma es pura; la muerte será testigo de ello. Pero dame tu solemne palabra de que el adúltero no quedará impune. Fue Sexto Tarquino quien, viniendo como enemigo en vez de como invitado, me violó la noche pasada con una violencia brutal y un placer fatal para mí y, si sois hombres, fatal para él".

Todos ellos, sucesivamente, dieron su palabra y trataron de consolar el triste ánimo de la mujer, cambiando la culpa de la víctima al ultraje del autor e insistiéndole en que es la mente la que peca, no el cuerpo, y que donde no ha habido consentimiento no hay culpa.

"Es por ti", dijo ella, "el ver que él consigue su deseo, aunque a mí me absuelva del pecado, no me librará de la pena; ninguna mujer sin castidad alegará el ejemplo de Lucrecia".

Ella tenía un cuchillo escondido en su vestido, lo hundió en su corazón, y cayó muerta en el suelo. Su padre y su marido se lamentaron de la muerte.(...)

Lucrecia Romana, por Lucas Cranach el Viejo, siglo XVI.

Fragmento de Historia de Roma por Tito Livio

Rèplica 4 Selenismo

Selenismo






  Por Virginia Feinmann



Ya era de noche cuando Popi se bajó del colectivo. Aunque en verano nunca llegaba a ser de noche. Algo del día quedaba flotando en el aire, el calor, parches de luz en el cielo, el perfume de los tilos de Vicente López, una vibración de bichitos invisibles que decían que era más interesante no dormir.

Le abrió el papá de Denise mientras hablaba por teléfono.

–No se preocupe que de alguna manera lo vamos a resolver. Estoy viendo cómo. Estoy viendo cómo –decía mientras le guiñaba un ojo y se movía para dejarla entrar.

Fue hasta la cocina y no encontró a nadie. Salió al jardín y tampoco. Avanzó hasta la medianera, miró el jardín vecino.

¡Pop! –la llamó Denise desde arriba. Estaba parada en la terraza. Con el pelo rubio suelto hasta la cintura, un shortcito de jean claro y las piernas largas y bronceadas, parecía que ella también había retenido algo del sol en su cuerpo. Popi miró sus propias piernas, blancas y carnosas a la luz fluorescente del jardín. Se pasó la mano por los puntitos negros que siempre asomaban aunque se depilara de mil formas.

Tum-tum-tum bajaba Denise por la escalerita de metal de la terraza. Atravesó la cocina corriendo y con el mismo envión la abrazó y le dio un beso sonoro.

–Qué hacías ahí arriba –Popi se frotó la oreja que le había quedado zumbando.

–Me dormí tomando sol.

–Hubieras tomado acá –se sentó en el pasto. Pensó en lo lindo que sería que su mamá tuviera una casa en lugar de un departamento.

–No, ¡no sabés! –Denise se sentó con ella y le apretó el brazo–. En la terraza pusieron una membrana plateada... Es como la luna, refleja la luz del sol. Te quemás el doble –estiró una pierna y se pasó la mano hacia arriba y hacia abajo, el muslo duro como una madera, con una capa de pelitos dorados.

Una les sacaba el cabito a las frutillas y la otra las cortaba. Con el cuchillo, Popi empujó el jugo que había quedado en la tabla adentro de la jarra. Denise abrió el ananá en lata. Una botella de sidra, otra de vino blanco, hielo picado. Revolvían todo con una cuchara de madera larga.

–¿Qué más? ¿Duraznos?

–Sí, o manzanas, pasame. Me tenés que contar de Julián.

–Arriba te cuento. Un bajón.

–Vieja chota –entró el papá de Denise y dejó el celular sobre la mesa.

–¿Qué dijo?

–Nada, me tiene podrido. Que sigue filtrando, que dejaron polvillo –el papá de Denise agarró un pedazo de manzana de la tabla y se lo comió–. Para mí que quiere que la atienda un poco –se rió.

Se rieron con él. Denise miró la espalda de su papá, que ahora abría la puerta del bargueño y bajaba una botella. Todavía no se había sacado el windblock del Náutico. El pelo castaño se le aclaraba en verano. Obvio que la vieja de al lado quería llamarle la atención, pensó.

–Vieja chota. Encima que afea el barrio... –se enojó y tiró las cáscaras de manzana a la basura.

–Bah, olvidate. Y ustedes ¿qué van a hacer, chiquitas? –les preguntó el papá de Denise mientras ponía hielo en un vaso ancho de vidrio tallado.

–A charlar a la terraza.

–Bueno, pero un clericó no es un clericó sin una buena yapa –dijo y les volcó, generoso, dos medidas de su whisky en la jarra.

La terraza estaba toda plateada y lisa. Denise tenía razón, era como entrar en la caminata lunar. Se sentaron contra una pared todavía tibia de sol. Tenían por delante un espejo enorme y después la vista de los árboles. Arriba estaba negro, lleno de estrellas. Denise sirvió los primeros vasos.

–Contame del boludo de Julián.

–No, él no es boludo. Pasa que no le gusto. Desde que dimos Francés que no me llama. Creo que ya se fue de vacaciones y todo.

–Cómo no le vas a gustar, Pop, si sos hermosa. Es un boludo.

Popi tomó un trago largo y profundo del clericó dulce. Lo hermoso era estar en la terraza de su amiga y hablar mal de todos los hombres.

–Bueno, contame vos. De Daniel. ¿Te sigue teniendo miedo?

–En la fiesta de Andy, ya te conté.

–¡No!

–Ah, nos quedamos en la habitación de la mamá de Andy. Empezamos a apretar, todo bien. Me puse encima y, no, qué gracioso.

–¡Qué!

–Le puse las tetas en la cara. Me miró desde abajo y me dijo: “¿Volvemos con los chicos?”.

–No..., me muero.

De pronto era muy gracioso imaginarse a Daniel aterrorizado. Las cabezas se les iban para atrás y veían el cielo cuando se reían. El clericó estaba riquísimo.

–¿Te acordás, Deni, del himno a Juana Manso?

–Juana Manso, 24 de abril –dijo ella y se paró bien firme–. “Juana Manso, maestra abnegada...”

–”... fue tu vida trabajo y acción... –cantaron juntas– ... el dolor que amargó tu existencia... no logró malograr tu labooor...”

Denise se tiró al piso con una carcajada. Popi se dejó caer también.

Se fueron incorporando de a poco hasta sentarse.

–¿Cuál será el dolor que amargó la existencia de Juana Manso?

–No sé. No sé –dijo Denise muy seria, con el mentón entre las manos–. Me estoy meando, Pop.

–Yo también –ambas serias ahora, mirando el horizonte.

–¿Quién baja?

–Cómo quién baja, boluda, las dos.

–Ah, ¡es verdad! No, esperá. ¿Y si traemos un balde? Un balde... para mear acá, y así no tenemos que estar bajando a cada rato.

Popi fue hasta la escalerita de metal. Era finita y espiralada pero lo iba a conseguir. Traería el balde. Miró hacia un costado. Denise comía fruta del fondo de la jarra. Miró hacia el otro. El jardín de la vecina. Tenía el pasto medio seco y dos sogas de ropa tendida. La verdad que sí, afea un poco, pensó. Había sábanas, toallas, repasadores. Ondulaban con el viento y empezaron a marearla. Apartó la mirada y se concentró para ubicar un punto de equilibrio. Se paró muy derecha en el primer escalón, respiró hondo, se sentó, bajó sentada. Volvió triunfal con un balde rojo que hizo que Denise pateara el suelo de risa. En la otra mano, además, traía una botella de sidra para agregarle al clericó.

–¡Buenísimo! Vení.

Llevaron el balde a un rinconcito apartado de la terraza y, cada una a su turno, hicieron pis. Era lo más práctico del mundo. Habría que inventar algo así, dijo una, no, mejor un tubo parecido a los pitos, para mear de paradas, dijo otra, sí, uno que lo llevás en la cartera y te lo encajás en cualquier baño público y no tenés que tocar un inodoro mugriento, dijo una, no, mejor que lo vendan en los baños públicos, dijo otra, sí, que salgan de un dispenser y lo patentamos y nos hacemos millonarias, dijo una, sí, dijeron las dos al mismo tiempo y se rieron en el piso plateado y siguieron haciendo pis una, dos, tres veces más en el balde hasta que se terminó la sidra y la fruta y estaban muertas de sueño.

–Me voy a dormir –dijo Denise.

–Qué hacemos con el balde.

–Qué balde, nada.

–Es un asco, hay que vaciarlo.

–Bueno mirá –dijo Denise y fue hasta el balde, lo trajo, lo levantó. Se notaba que pesaba y que emanaba algo de calor y Popi tuvo miedo de que Denise se tropezara y se le cayera. Pero Denise, que miraba como distraída hacia todos lados y sostenía la carga con precariedad, de pronto, invadida por una claridad rotunda, fijó la vista en el jardín de al lado, más precisamente en la ropa tendida y, con fuerza y destreza notables, arrojó todo el contenido del balde sobre las dos sogas repletas.

–¿Ves? Qué problema –dijo y se fue a la otra punta de la terraza.

Popi miraba la ropa empapada, chorreando un líquido que a esa hora podía parecer agua pero que, bien sabía, no lo era. Las toallas, las servilletas, goteando.

En una punta del cielo se veía una franja clara. Empezaba a hacerse de día. Sintió frío. Se frotó los brazos y entonces se dio cuenta. Los tenía azules. No, grises. Manchados, cubiertos por algo. Corrió a buscar a Denise.

–¿Qué tengo?

–¿Qué tenés? –se asustó ella a la vez–. ¡Estás toda manchada!

–¡Vos también!

Estaban grises.

–Pará –dijo Denise–, pará, pará –respiró profundo.

Pasó un dedo por el piso plateado. Lo sacó negro ceniza. Se rió aliviada.

–Es la membrana, ¿ves? Es de la terraza, es de la luna! Es selenismo. Vení. Te hace poderosa, vení –le pasó las manos por la cara y por el cuerpo hasta que la hizo reír.

–Pará... –Popi se apartó riendo. Se levantó y volvió para mirar la ropa mojada. Los repasadores, las sábanas.

–Vení... –le decía Denise–, llenate de selenismo –tirada boca arriba, arrastraba un dedo por el piso y después se lo llevaba a la cara–, te da poderes, te ponés selenismo y... –dejó de hablar. Se había quedado totalmente dormida.

Por unos días Popi no quiso volver a lo de Denise. Quedaban en verse, pero cuando llegaba el momento a Popi le dolía la panza, o la cabeza, o se dormía mirando algo en la tele y la despertaba su mamá al día siguiente.

Una tarde juntó coraje y llamó a lo de Julián. Una empleada le confirmó que toda la familia se había ido de vacaciones. A la noche hizo tanto calor que el edificio se quedó sin luz. Popi le avisó a su mamá que iba a dormir afuera y se tomó el 29 a Vicente López.

Prepararon el clericó más calladas que de costumbre. Denise misma puso la yapa de whisky porque su papá tenía una fiesta en el Náutico. Popi agarró la jarra llena, la botella de sidra extra y un cuchillo para destaparla y fue hacia la escalerita de metal. Denise la siguió. Llevaba únicamente dos vasos apilados, pero al pasar por el lavadero manoteó el balde rojo. Popi escuchó el ruido y se dio vuelta, miró el balde, miró a su amiga, se tentaron. No podían parar de reírse. Subieron riéndose y una vez arriba, ante la vista de las dos sogas llenas de ropa limpia, se rieron todavía más.

Tomaron y hablaron y cantaron y usaron el balde toda la noche.

Un poco tarde pero aún a tiempo Popi se acordó. Levantando sus dos dedos índices saltó del piso como si estuviera envenenado y se sacó el vestido celeste de algodón que tenía puesto. Se quedó en corpiño y bombacha negros.

–Mi vieja se enojó porque el selenismo no sale fácil de la ropa –explicó mientras caminaba en puntas de pie hacia un costado de la terraza y estiraba el vestidito sobre un pilar de yeso.

–Ves, boluda, que sos hermosa, mirá el cuerpo que tenés.

Popi volvió, se tiró en el piso plateado y tibio, miró las estrellas. Después se puso de costado, raspó la membrana con una uña, negó con la cabeza.

–No, no soy.

–Dale, no jodás. Mirá, no quedó fruta –dijo Denise, abrió la sidra extra y la compartieron directamente del pico. Cuando empezó a clarear por el costado izquierdo de la terraza decidieron bajar.

–No te conté –dijo Popi mientras Denise juntaba el cuchillo, la cuchara de madera–. Llamé a lo de Julián. Están afuera hasta febrero.

–Ves que es un pelotudo.

–Sí, la verdad que sí –con dos saltos Popi llegó hasta el balde cargado de líquido, lo levantó y casi en el mismo movimiento lo volcó al otro lado de la medianera, sobre las dos filas de ropa.

Se bañaron. Se sacaron hasta la última mancha de selenismo. El sol ya entraba por la ventana cuando se durmieron.

El papá de Denise golpeó la puerta de la habitación a las cuatro de la tarde.

–Vamos, Denisita, que en media hora viene tu abuela.

Popi se lavó la cara y se vistió.

–A la noche vuelvo –le dio un beso a Denise y salió a la calle.

Todavía estaba un poco mareada y la resolana le hacía doler la cabeza. Se quedó un rato parada, escuchando. De la casa de la vecina llegaba un chasquido parejo, rítmico, como si estuvieran sacudiendo algo o barriendo hojas. Caminó unos pasos hacia el colectivo, pero no pudo evitar volver y mirar.

La vecina estaba de espaldas, con una escoba en la mano. Tenía un batón de tela gruesa floreada, a pesar del calor. Con la mano libre se rascó el pelo gris. Después resoplando, como un animal cansado, empezó a entrar en su casa. Movía las piernas con lentitud, las pantorrillas anchas y venosas, apenas tapadas por unas medias de nylon color piel que se caían por falta de elástico.

En el espacio que dejó quedó a la vista su perrito. Un perro chiquito y feo, en actitud guardiana, con las orejas puntiagudas, la mandíbula hacia adelante, los ojos salidos apuntando uno a cada costado y sin embargo mirándola, a ella, a Popi, muy fijamente, hasta que llegó a la parada del 29, hasta que vino el colectivo, hasta que pagó y se sentó y todavía hasta que el colectivo dobló y tomó Laprida hacia Libertador.

Después de más de quince noches de balde, el pasto de la vecina alrededor de las sogas se había puesto amarillo, pero la ropa siempre volvía a estar en su lugar, limpia otra vez, estiradita, como esperando. A Denise y Popi les llamaba la atención que la vecina no hubiera intentado moverla, cambiar el tendido de las sogas para que el líquido no llegara hasta ahí. Al parecer se limitaba a lavar y volver a tender.

Preparaban el clericó como de costumbre cuando el papá de Denise entró a la cocina a buscar sus cigarrillos.

–¿Y la vieja de al lado, pa? –preguntó ella con tono distraído y a Popi se le aflojaron las piernas.

–No jodió más, che. Rarísimo.

La sonrisa cómplice de Denise, su forma de mover el pelo dorado hacia atrás, le devolvieron la confianza. Cargaron los implementos y subieron la escalerita. Popi todavía estaba subiendo cuando escuchó a Denise, que iba primera, decir.

–Hija de puta.

–¿Qué? –se apuró para juntarse con su amiga.

En las sogas había sólo una toallita blanca. Nada más. Se quedaron ahí, con las manos sobre la cintura. Denise se mordía el labio inferior y miraba fijo la toallita.

–Bueno...

–Bueno... quizá no pudo lavar todo y tiende el resto mañana.

–¿Y qué hacemos?

–Y tomemos igual.

–Y bue... –Denise siguió camino hacia la plataforma plateada.

Cuando bajaron, seis horas más tarde, revoleó el líquido sobre la toallita con un gesto de aburrimiento.

Al día siguiente subieron a toda velocidad. Se encontraron con la misma toallita, sola, pero ya no blanca sino amarillenta, sin lavar. Durante esa semana subieron y tomaron y tiraron el líquido del balde sobre la toallita, cada vez más oscurecida y ya tirante, dura, sin ondular en el viento, y a Denise le pareció divertido seguir para ver cuándo se le hacía un agujero.

Dormían recién bañadas, a la luz del amanecer, cuando Popi se despertó por el ruido de la sirena. Enseguida dejó de escucharse, pero había una luz roja que se prendía y se apagaba desde afuera. Sin saber por qué se puso las zapatillas, agarró su mochila y salió. Había un grupo de personas en la calle, comentando y mirando hacia la casa de la vecina. Había una ambulancia, hombres que entraban y salían. Uno de ellos sacó al perrito envuelto en una frazada. Popi entró sin mirar a nadie, fue hasta la soga, descolgó la toalla, la metió de un manotón en su mochila y volvió a salir. Corrió. Corrió muchas cuadras, lejos de la casa, de la parada del colectivo, de la avenida, lejos del barrio, hasta que tomó un colectivo limpio y recién desinfectado de las seis de la mañana.

Llegó a su casa cuando su mamá todavía dormía. Fue hasta el lavadero y llenó un balde de agua, le puso jabón líquido, sumergió la toallita dura y olorosa, la movió con las manos durante mucho tiempo entre la espuma, enjuagó y volvió a enjuagar hasta que la vio blanca, impecable, y entonces la escurrió con suavidad y la estiró en el tender.

No contestó ninguno de los llamados de Denise. Ni ése ni ningún otro día.

Cuando la toalla estuvo seca y perfumada la descolgó con cuidado, la dobló y la guardó en el fondo de su placard. Cada vez que se siente mal vuelve a lavarla.